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© Mª del Pilar Perales Viscasillas, 2001. This text may not be reproduced without the permission of the author.

extracto de

El CONTRATO DE COMPRAVENTA INTERNACIONAL
DE MERCANCIAS (Convención de Viena de 1980)

Mª del Pilar Perales Viscasillas
Profesora Titular de Derecho Mercantil
Universidad Carlos III de Madrid

[...]

CAPITULO VII. ...

[...]

182. Conservación de las mercancías

Los artículos 85 a 88 CNUCCIM se ocupan de la obligación de conservar y el derecho de retener las mercancías.[73] El artículo 85 CNUCCIM se refiere tanto al derecho de retención que tiene el vendedor como a la obligación de conservación que también pesa sobre él cuando el comprador se demora en la recepción de las mercancías [74] o, cuando el pago del precio y la entrega de las mercancías han de hacerse simultáneamente, y no paga el precio. El derecho de retención dura hasta que el comprador le reembolso los gastos razonables que haya realizado. La obligación de conservación se concreta en adoptar las medidas que sean necesarias, atendidas las circunstancias, para su conservación. El artículo 86, por su parte, se refiere a los mismos derechos y obligaciones ya señalados respecto del vendedor, pero ahora en relación al comprador. Cuando éste ha recibido las mercancías y tiene la intención de rechazarlas, ha de conservar las mercancías y asimismo tendrá el derecho de retenerlas en idénticas condiciones a las que se establecen para el vendedor.[75] La obligación de conservación se extiende a aquellas situaciones en que el comprador no ha recibido las mercancías, pero se han puesto a su disposición en el lugar de destino, en cuyo caso habrá de tomar posesión de ellas por cuenta del vendedor, siempre que ello pueda hacerse sin pago del precio y sin inconvenientes ni gastos excesivos. Como excepción se indica que no habrá de hacerse cargo de ellas cuando el vendedor o una persona facultada para hacerse cargo de las mercaderías por cuenta de aquél esté presente en el lugar de destino (art.86.2).

Esta regla general así asentada se encuentra sometida a algunas matizaciones. En primer lugar, es posible que la parte obligada a la conservación deposite las mercancías en los almacenes de un tercero a expensas de la otra parte, siempre que los gastos resultantes no sean excesivos (art.87). No indica el precepto que circunstancias llevan a esta posibilidad; no obstante es claro que la parte obligada no podrá acudir a dicha posibilidad cuando las mercancías pueden ser almacenadas en sus propias dependencias sin que ello le cause inconvenientes excesivos. Por el contrario, cuando la obligación de conservación no puede realizarse en los almacenes del vendedor o del comprador (por ejemplo, porque no tenga espacio suficiente), podrá recurrirse a la posibilidad que marca el art.87. En segundo lugar, se permite la venta de las mercancías a un tercero por cualquier medio apropiado cuando la otra parte se ha demorado excesivamente en tomar posesión de ellas, en aceptar su devolución o en pagar el precio o los gastos de su conservación. En cualquier caso esta posibilidad queda constreñida a que se comunique con antelación razonable la intención de vender (art.88.1).[76] El tenor de esta disposición junto con la lectura conjunta del art.88.2 parece dar a entender que esa regla se aplica sólo cuando las mercancías no están expuestas a deterioro rápido o si su conservación entraña gastos excesivos, ya que en caso contrario, el art.88.2 indica que se deberán adoptar medidas razonables para venderlas y que en la medida de lo posible deberá comunicar a la otra parte su intención de vender. Por último se prevé una regla que establece el derecho de la parte que vende las mercancías a retener una suma igual a los gastos razonables de su conservación y venta (art.88.3).

[...]


CAPITULO VII FOOTNOTES

[...]

73. Acerca de la obligación de conservación, véase el completo estudio de Tomás VÁZQUEZ LEPINETTE, La conservación de las mercaderías en la compraventa internacional. Valencia: Tirant lo blanch, 1995.

74. Este es precisamente el caso resuelto por el Tribunal Internacional de Arbitraje comercial de la Cámara de Comercio de la Federación Rusa, 9 septiembre 1994 (PACE) (UNILEX): el vendedor tuvo que almacenar las mercancías en el puerto por el retraso del barco que fue proporcionado por el comprador. Vid. asimismo, un caso en el que el vendedor tras la negativa del comprador a recibir las mercancías las depositó en los almacenes de un tercero, realizó unas determinadas mejoras de cara a su venta, y procedió a la venta de las mismas a un tercero (arts.85 y 87 CNUCCIM): Tribunal Internacional de Arbitraje comercial de la Cámara de Comercio de la Federación Rusa, 25 septiembre 1995 (PACE) (UNILEX).

75. Vid. una aplicación del caso en: Cour de Cassation, 4 enero 1995 (Francia) (PACE) (UNILEX). Comentario de Tomás VAZQUEZ LEPINETTE, «La conservación de las mercancías en la compraventa internacional: primera jurisprudencia». Revista General de Derecho, abril 1996, nº619, pp.3437-3447.

76. Del tenor de esta disposición, así como de su comparación con el siguiente apartado, se deduce que la obligación de comunicar es imperativa. Lo que no es un obstáculo para que el requisito se pueda flexibilizar, por ejemplo, porque comunicaciones anteriores resultaron infructuosas (así incidentalmente, el laudo arbitral Iran-United States Claims Tribunal, 28 julio 1989 (PACE) (UNILEX), que entiende para reforzar su argumentación que la mitigación de los daños por parte del vendedor es consistente con el "recognized international law of commercial contracts", lo que identifica el tribunal con la Convención de Viena en general, y en particular con el art.88 CNUCCIM, cuyas condiciones estima satisfechas en el caso concreto. En particular, se refiere también al párrafo 3º de esa disposición.

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Pace Law School Institute of International Commercial Law - Last updated December 28, 2001
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