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© M del Pilar Perales Viscasillas, 2001. This text may not be reproduced without the permission of the author.

extracto de

El CONTRATO DE COMPRAVENTA INTERNACIONAL
DE MERCANCIAS (Convención de Viena de 1980)

M del Pilar Perales Viscasillas
Profesora Titular de Derecho Mercantil
Universidad Carlos III de Madrid

[...]

CAPITULO VI. DERECHOS Y ACCIONES EN CASO DE INCUMPLIMIENTO DEL CONTRATO (I)

[...]

174. Indemnización de los daños y perjuicios

Las disposiciones sobre indemnización de daños y perjuicios en la Convención de Viena (artículos 74 a 77) son comunes tanto para compradores como vendedores, ocupando una posición central dentro del esquema general de los derechos y acciones en los casos de incumplimiento contractual. En principio, nada se opone en la Convención a que las partes pacten una cláusula penal que se añada a la indemnización de los daños y perjuicios causados por el incumplimiento. Así por caso, se puede pactar que la parte perjudicada por el incumplimiento tendrá derecho a una compensación monetaria -por ejemplo, que tendrá derecho a que se le resarza el 10% del precio del contrato o cualquier otra suma especificada-. El problema se presenta cuando esta cláusula penal es abusiva y la parte que niega su aplicación pretende una reducción de la indemnización de los daños y perjuicios;[57] caso en el que cabría la aplicación del principio de la razonabilidad.

a) Regla general: indemnización de los daños y perjuicios: artículo 74

El artículo 74 CNUCCIM establece la regla general en esta materia: "La indemnización de daños y perjuicios por el incumplimiento del contrato en que haya incurrido una de las partes comprenderá el valor de la pérdida sufrida y el de la ganancia dejada de obtener por la otra parte como consecuencia del incumplimiento. Esa indemnización no podrá exceder de la pérdida que la parte que haya incurrido en incumplimiento hubiera previsto o debiera haber previsto en el momento de la celebración del contrato, tomando en consideración los hechos de que tuvo o debió haber tenido conocimiento en ese momento, como consecuencia posible del incumplimiento del contrato".

Se trata de una regla que establece una responsabilidad objetiva y no subjetiva, por lo que no se basa en la culpa o en la negligencia de la parte incumplidora como base para solicitar la indemnización.[58] Y ello nótese que es importante en relación con aquellos ordenamientos que requieren para que se pueda solicitar dicha indemnización que la parte incumplidora haya además incurrido en culpa o negligencia.[59] Bajo las normas de la Convención, la indemnización no depende, sin embargo, de dicha culpa. El mero incumplimiento de cualquiera de las partes faculta a la otra para solicitar la indemnización de los daños y perjuicios, como así se reconoce en determinados sistemas jurídicos de la órbita del common law (UCC).

     a) Ámbito de aplicación del artículo 74 CNUCCIM. El artículo 74 establece la regla general en cuanto al cómputo de los daños, aplicándose, por tanto, en cualquier situación de incumplimiento (falta de conformidad, falta o retraso en la entrega, impago del precio, y falta de recepción) y, en particular, cuando el contrato no se ha declarado resuelto o cuando habiéndose declarado resuelto, la indemnización que se obtiene conforme a los artículos 75 o 76 CNUCCIM no es suficiente para compensar a la parte dañada, es decir, cuando se busca la indemnización de daños adicionales.[60]

     b) Cómputo de los daños. El artículo 74 declara que la indemnización por los daños y perjuicios por incumplimiento del contrato consiste en el valor [61] de la pérdida sufrida y el de la ganancia dejada de obtener por la otra parte como consecuencia del incumplimiento, con el límite representado por la noción de la previsibilidad (foreseability), esto es, la indemnización no podrá exceder de lo que hubiera previsto o debiera haber previsto la parte incumplidora en el momento de la celebración del contrato.[62]

De cara a solicitar la indemnización de los daños y perjuicios como consecuencia del incumplimiento será necesario que exista alguna relación de causalidad entre el incumplimiento y la pérdida, así como que se prueben los daños, lo que supone que la parte que tiene la carga de probar ambas circunstancias es la que reclama los daños.[63] Por el contrario, la parte incumplidora tendrá la carga de la prueba para que opere el límite de la previsibilidad a la indemnización de los daños y perjuicios.[64] Como se examinará más adelante, además del límite de la previsibilidad, está el que deriva de las disposiciones relativas a la exoneración (art.79 y 80).[65]

La razón de ser de la acción por daños y perjuicios es la de situar a la parte cumplidora en la misma posición que ostentaría de haberse cumplido el contrato.[66] Se entiende que de esta disposición se deriva, precisamente, un principio general, el de la compensación plena (full compensation),[67] lo que incluye la pérdida efectivamente sufrida (daño emergente), así como la ganancia dejada de obtener como consecuencia del incumplimiento (lucro cesante o lucrum cessans). Este último se concreta generalmente en la pérdida de los negocios con terceros;[68] ha de tratarse de la pérdida que la parte dañada ha sufrido de hecho o que podría esperar.[69] Esta referencia al lucro cesante podría parecer innecesaria; no obstante se introdujo porque en algunos sistemas jurídicos el concepto de "pérdida" en sí no incluye ese lucro.[70]

Debido a que el artículo 74 CNUCCIM se aplica tanto a las reclamaciones de vendedores como de compradores, la fórmula establecida para el cómputo de los daños y perjuicios lo es de forma general, de tal manera que queda a la discreción de los jueces y de los tribunales la valoración dependiendo de las circunstancias de cada caso.[71]

Los daños no pueden exceder de la pérdida que la parte que haya incurrido en incumplimiento hubiera previsto o debiera haber previsto en el momento de la celebración del contrato.[72] Se trata como se deduce fácilmente de dos estándares distintos. Uno se centra en el punto de visto subjetivo de la parte incumplidora (lo que hubiera previsto), mientras que el otro, muy probablemente el que predominará en caso disputa, se fija en lo que debiera haber previsto (estándar objetivo). Precisamente como este límite de la previsibilidad opera en el sentido de limitar la cantidad de dinero [73] en concepto de indemnización de los daños y perjuicios, es muy probable que las partes ostenten puntos de vista contradictorios acerca de que se habrán de entender por pérdida previsible. La Convención ayuda a determinar ambos estándares al indicar que se habrán de tomar en consideración los hechos que la parte incumplidora tuvo o debió haber tenido conocimiento en el momento de la celebración del contrato, como consecuencia posible del incumplimiento del contrato.[74]

Puesto que estamos en presencia de compraventas internacionales en las que la reventa de los productos se producirá en la mayor parte de las ocasiones, es fácil imaginar que dentro de la previsibilidad a la que se refiere el artículo 74 CNUCCIM se incluye el coste de la compra o venta de reemplazo, y los costes adicionales de embalaje, almacenamiento, seguro o transporte, la pérdida de la clientela,[75] y los costes de las reparaciones.[76] En el caso de que el comprador se retrase en el pago del precio, y se experimente una bajada del tipo de cambio, creemos que podría solicitarse el daño que resulta de la diferencia de valoración.[77] .[78]

     c) Daños incluidos. En el concepto de daños recogido en el artículo 74 CNUCCIM se acoge el daño actual o daño efectivamente sufrido y el lucro cesante o ganancia dejada de obtener. Parece asimismo que pueden entrar dentro del ámbito de aplicación otros tipos de daños siempre que cumplan con el test de la previsibilidad del artículo 74 CNUCCIM y, en particular, que puedan configurarse como consecuencia posible del incumplimiento del contrato. En otros términos, los daños directos y los indirectos pueden ser reclamados.[79] Así por caso, el daño moral (pérdida de reputación, por ejemplo), sea o no éste causado por una actitud fraudulenta o engañosa.[80] No parece que queden incluidos los daños punitivos (punitive damages),[81] esto es, los que derivan de una actitud maliciosa, fraudulenta o engañosa y que tienden a penalizar a la parte causante de los daños.

Delchi v. Roterex [82] puede caracterizarse como uno de los casos más importantes resueltos por ahora en aplicación de las disposiciones sobre indemnización de daños y perjuicios en la Convención de Viena. Se trata de un litigio enjuiciado por los tribunales estadounidenses, lo que tiene todavía más importancia porque el remedio primordial que buscan compradores y vendedores en ese país ante el incumplimiento contractual de su contraparte es, precisamente, la indemnización de los daños y perjuicios (damages). El tribunal realiza un análisis de los daños a los que la parte compradora italiana (Delchi) tiene derecho como consecuencia del incumplimiento contractual de la vendedora estadounidense (Rotorex). El litigio se debe a una falta de conformidad que se caracteriza como incumplimiento esencial (art.25 CNUCCIM), ya que Rotorex envió compresores para su instalación en unidades de aire acondicionado de la línea de productos "Ariele" que no se correspondían con la muestra y las especificaciones escritas enviadas por el vendedor (menos capacidad para enfriar y más consumo de potencia).

El tribunal concedió en 1994 a Delchi más de un millón de dolares (1.248.331.87+intereses) en concepto de daños y perjucios:

a) daños que pueden considerarse como derivados del incumplimiento contractual (consequential damages), donde el tribunal incluyo:

- los gastos realizados por Delchi en su intento fallido de subsanar la falta de conformidad de las mercancías, ya que eran previsibles;

- los gastos de un transporte urgente de compresores "Sanyo", en concepto de mitigación de sus propios daños; el tribunal no consideró, sin embargo, que era una compra de reemplazo, ya que dichos compresores habían sido solicitados con anterioridad a la celebración del contrato con Rotorex. El tribunal sí estimó que era comercialmente razonable y previsible que para mitigar sus daños Delchi ordenase el envío urgente de dichos compresores (la valoración se realizó descontando de los gastos del transporte por avión, los gastos de un transporte por barco);

- los gastos de transporte y almacenamiento de los compresores defectuosos [83]

- la ganancia dejada de obtener como consecuencia del incumplimiento: lo que concretó el tribunal en las pérdidas de otros contratos ya celebrados con afiliados en toda Europa, en la medida en que dichas pérdidas habían quedado suficientemente probadas. Por ello no concedió las pérdidas de ciertas ventas en Italia, que se reclamaban sobre la base del testimonio proporcionado por algunos agentes italianos que indicaron que hubiesen pedido más mercancías de haber habido más disponibles.

b) costes de producción: no concedió el tribunal determinados costes fijos que se solicitaban por Delichi, ya que los mismos ya se habían incluido en la reclamación del lucro cesante.

c) intereses, que se concretaron en el tipo de interés para pagarés del tesoro estadounidense.

d) conversión en dólares: lo que se fijó al tipo de cambio con fecha 20 de abril de 1988 (fecha del incumplimiento).[84]

El tribunal en apelación (1995) afirmó prácticamente todos los puntos anteriores con las siguientes excepciones:

- en razón a que podían considerarse como daños previsibles, el tribunal concedió a Delchi los gastos de transporte, aduanas y demás gastos relativos al primer y al segundo envío de compresores defectuosos realizado por Rotorex, así como los gastos por determinados materiales que únicamente servían para los compresores de Rotorex.

- en razón a que no se habían esclarecido suficientemente los hechos, se reenvía la cuestión al tribunal inferior para que determine los costes laborales por cuatro días de trabajo perdidos por Delchi al carecer de compresores para su instalación en las unidades de aire acondicionado. Esto es, estos daños entrarían dentro de una categoría amplia, como es la pérdida sufrida como consecuencia de la interrupción de la producción por causa del incumplimiento [85]

En relación con el interés negativo, parece que también queda incluido.[86]

En el concepto de daños quedan incluidos los causados por las mercancías en los bienes del comprador (o de terceras personas, esto es, los subsiguientes compradores de las mercancías, teniendo en cuenta que la indemnización de los daños y perjuicios bajo la Convención funciona en una relación bilateral, esto es, entre el comprador y el vendedor), pero no los causados a una persona -muerte o lesiones corporales- (artículo 5 CNUCCIM).[87]

La prueba de los daños es una cuestión que el abogado habrá de tomar muy en cuenta a la hora de presentar su demanda, lo que habrá de calibrar en función de los requisitos procedimentales del foro ante el cual presente el asunto.[88]

     d) Momento (inicial y final) y lugar para la realización de la valoración. El artículo 74 guarda silencio acerca del momento y el lugar que se han de tomar en consideración por el juez o el árbitro a la hora de determinar la indemnización de los daños y perjuicios.

En relación con el momento, si bien parece claro que los daños se computan al menos con posterioridad al incumplimiento,[89] no puede decirse lo mismo en relación con el momento final; así por caso, el inicio del proceso o el final del proceso.

En relación con el lugar, puede establecerse que existe una corriente doctrinal y jurisprudencial bastante unánime en el sentido de entender que se trata del lugar donde radique el establecimiento del acreedor y ello por virtud de la aplicación de un principio general que se extrae del artículo 57.1 a) CNUCCIM.[90]

[...]


CAPITULO VI FOOTNOTES

[...]

57. Precisamente en un caso resuelto por los tribunales holandeses se ha entendido que no existe ninguna disposición en la Convención de Viena que prevea una base para reducir una cláusula penal. El comprador solicitaba la reducción de la cantidad a pagar impuesta en una cláusula penal (cláusula que el tribunal de primera instancia le mandó satisfacer: Ab Arnhem, 30 diciembre 1993 (Países Bajos) (PACE) (UNILEX)); petición que basó en los artículos 7, 8 y 77 CNUCCIM.

La validez de los convenios modificativos de responsabilidad y, en particular, de las indemnizaciones pactadas, se entienden que quedan al control del derecho nacional no uniforme. Por todos: FERNÁNDEZ DE LA GÁNDARA y CALVO CARAVACA, El contrato de compraventa internacional, 243, p.331.

58. De acuerdo la totalidad de la doctrina, por todos: ENDERLEIN y MASKOW, p.298.

59. Se ha indicado en particular que no es necesario invocar culpa (fault) de alguna de las partes para reclamar la indemnización de los daños y perjuicios bajo los artículos 74 a 77 CNUCCIM: Handelsgericht Zürich, 26 abril 1995 (Suiza) (PACE) (UNILEX).

60. Comentario de la Secretaría, 2.

61. El texto oficial en inglés utiliza la expresión "sum" (suma), es decir, la compensación es monetaria, pero ello no quiere decir que no encuentre cabida dentro del artículo 74 daños que no tengan una traducción monetaria inmediata (daño abstracto, por ejemplo, pérdida de reputación), sino que necesitan de una estimación por parte del tribunal.

62. Regla que deriva del caso Hadley v. Baxendale, 9 Ex. 341, 156 Eng.Rep. 145 (1854), y plasmada en la sección 2-715 UCC; también se conoce en los sistemas del civil law, así en Francia (artículo 1150 CC). Vid. HONNOLD, 407, pp.505-506.

63. Por todos, ENDERLEIN y MASKOW, p.300.

64. ENDERLEIN y MASKOW, p.302. Otra posición es la de KNAPP, en Bianca y Bonell, 2.8, p.541, que indica que la parte que reclama los daños ha de probar que la parte incumplidora estaba en una posición objetiva para preveer los daños (por oposición a que la prueba se refiere a que realmente los preveyo).

65. Vid. infra apartado 180.

66. Comentario de la secretaría, 3.

67. Vid. por todos, ENDERLEIN y MASKOW, p.299; KNAPP, en Bianca y Bonell, 3.2, p.543; y los laudos del Internationales Schiedsgericht der Bundeskammer der gewerblichen Wirtschaft-Wien, 15 junio 1994 (SCH-4366) y (SCH-4318) (Austria) (PACE) (UNILEX).

68. Así se ha entendido en consideración de que es previsible en transacciones comerciales: OGH, 6 febrero 1996 (10 Ob 58/95) (Austria) (PACE) (UNILEX), y Schiedsgericht des HandelsKammer Hamburg, 21 marzo 1996 (PACE) (UNILEX).

69. KNAPP, en Bianca y Bonell, 3.4, p.544.

70. Comentario de la secretaria, 3.

71. Comentario de la Secretaría, 5.

72. Indica el comentario de la Secretaría, 9, que no se aplica la limitación de algunos ordenamientos jurídicos en el sentido de que el límite de la previsiblidad no opera cuando la parte incumplidora actuó fraudulentamente.

73. Es claro que bajo la Convención, el concepto de daños y perjuicios se concreta en una indemnización monetaria, no en especie (restitutio in integrum) (KNAPP, en Bianca y Bonell, 2.3, p.540, y 3.1, p.543). El texto en inglés es muy claro (sum), no tanto la versión española (valor).

74. Por ejemplo no se consideró sujeto a la indemnización del artículo 74 las comisiones debidas a los agentes del vendedor por el incumplimiento del contrato por el comprador, ya que no son consecuencia misma del incumplimiento y ello porque los agentes tendrían derecho a dichas comisiones aun cuando el comprador hubiese cumplido con sus obligaciones bajo el contrato de compraventa (LG Berlín, 30 septiembre 1990 (Alemania) (PACE) (UNILEX). En definitiva se entiende que dichos gastos sí podrían incluirse en el concepto de daños y perjuicios bajo el artículo 74 CNUCCIM (OLG Düsseldorf, 11 junio 1996 (Alemania) (PACE) (UNILEX); por supuesto que también estarían sujetos al deber de mitigar establecido en el artículo 77. El LG Düsseldorf, 25 agosto 1994 (Alemania) (PACE) (UNILEX) ha entendido que el vendedor no tiene derecho a recuperar en concepto de daños las comisiones debidas al agente encargado de cobrar el precio al comprador, ya que ello supone un incumplimiento de su deber de mitigar los daños bajo el artículo 77; no obstante ha indicado que sería posible que recuperase dichos daños si el vendedor pudiese demostrar, lo que no sucedió en el caso en cuestión, que el encargo realizado era una mejor forma de recuperar el pago del precio.

En contra, se ha entendido que el derecho a cobrar en concepto de daños y perjuicios las comisiones debidas al agente encargado de cobrar las deudas no se gobierna por la Convención: OLG Rostock, 27 julio 1995 (Alemania) (PACE) (UNILEX).

75. Siempre que se tenga en cuenta que la pérdida de clientela ha se ser consecuencia del mismo incumplimiento. Así BGH, 24 octubre 1981 (Alemania) (PACE) (UNILEX).

76. Amtsgerich München, 23 junio 1995 (Alemania) (PACE) (UNILEX). En este caso, tras el incumplimiento del vendedor, se acordó que éste subsanaría la falta de conformidad de las mercaderías en su país, Italia, para lo cual habría de pagar el transporte de las mercancías. El tribunal falló en favor del comprador alemán, el cual enterado de que el transportista no había recogido todavía las mercancías que estaban en posesión de un tercero que las necesitaba urgentemente, ya que de lo contrario habría de parar su propia producción, pagó los costos de las reparaciones en su país, deduciendo dichos desembolsos del pago del precio. El tribunal entendió que los costos efectuados por la parte alemana podían considerarse gastos previsibles por el vendedor.

77. Así lo ha entendido el Ab Roermond, 6 mayo 1993 (Países Bajos) (PACE) (UNILEX); y el LG Krefeld, 28 abril 1993 (Alemania) (PACE) (UNILEX), que, no obstante, no ha sido confirmada por la sentencia de apelación, OLG Düsseldorf, 14 enero 1994 (Alemania) (PACE) (UNILEX), al indicar que la prueba concreta de la pérdida no se había producido. Más específicamente ha entendido que la devaluación de la moneda generalmente no crea ningún daño, al no producirse cambio en otra moneda. En opinión, pues, del tribunal existiría base para una reclamación por daños si el acreedor efectúa la transacción en una moneda diferente a la suya. Bajo el imperio del artículo 82 LUVI ya se había reconocido por los tribunales que el acreedor tiene derecho a los daños producidos por la devaluación monetaria; así KRITZER, p.585 (Suppl.6 June 1993), indicando que la jurisprudencia relativa a la LUVI bien puede servir de precedente para la interpretación del artículo 74 CNUCCIM.

78. BERNSTEIN y LOOKOFSKY, p.119, refiriéndose a la pérdida en el valor externo, esto es, variaciones en el tipo de cambio, estarían de acuerdo en que el vendedor podría tener derecho a compensarla. En cambio, si bien se refieren a la pérdida de valor interno, esto es, el derivado de la inflación, no se pronuncian acerca de su solución.

79. ENDERLEIN y MASKOW, p.298.

80. Si bien GARRO y ZUPPI, pp.208-209, repasan la indemnización del daño moral en varias legislaciones de la América Latina no se pronuncian acerca de si el art.74 CNUCCIM acoge en su seno al mismo.

81. Así también KNAPP, en Bianca y Bonell, 3.7, p.544; ENDERLEIN y MASKOW, p.299, quienes resaltan que nada impide que se pacten contractualmente.

82. Delchi Carrier, SpA, v. Rotorex Corporation, 7 septiembre 1994, 1994 U.S. Dist. LEXIS 12820; y United States Court of Appeals for the Second Circuit, 6 diciembre 1995 (Estados Unidos) (PACE) (UNILEX).

La decisión ha sido criticada porque incorpora conceptos propios del UCC. Por ejemplo realiza una distinción entre los consequential y los incidental damages, la cual no es recogida en la Convención de Viena. Vid. con detalle KRITZER, y Eric C. SCHNEIDER, "Consequential Damages in International Sale of Goods: Analysis of two Decisions (Delchi Carrier, S.p.A. v. Rotorex Corp. (CISG decision: U.S. Dist. Ct, 1994) and Bundesgerichtshof 24 Nov. 1980 (ULIS decision: Supreme Ct., Germany). Journal of International Business Law, 1996, vol.16, pp.619-620. Indica Joseph LOOKOFSKY, pp.78 y 94, que los incidental damages, por ejemplo, los gastos de administración que se aparejan a la venta de reemplazo, sí podrán considerarse incluidos en el artículo 74.

83. Estos gastos de transporte, almacenaje, cuidado y mantenimiento de la mercancía es lo que conocemos como daño emergente (damnum emergens) y no plantean problemas en la jurisprudencia vienesa de cara a su inclusión en el artículo 74 CNUCCIM. Vid. por ejemplo ICC 7585/1992 (PACE) (UNILEX), y ICC 7197/1992 (PACE) (UNILEX), que si bien concedió los gastos por el depósito de las mercancías, no concedió al vendedor la indemnización por los daños producidos a las mercancías por causa del prolongado depósito, porque en el caso en cuestión el riesgo de las mercancías no había pasado todavía al vendedor y ello porque las mercancías nunca fueron entregadas ni puestas a disposición del comprador.

84. Así también han sido incluidos los gastos de conversión de liras italianas a marcos alemanes (ICC 7585/1992) (PACE) (UNILEX).

85. Daño que la doctrina está de acuerdo en compensar: ENDERLEIN y MASKOW, p.300.

86. De acuerdo BERNSTEIN y LOOKOFSKY, p.99, nota 112.

87. Vid. capítulo II, apartado 132.

88. Así por ejemplo, en el caso Delchi v. Rotorex. Algunos autores llaman la atención sobre la posibilidad de invocar reglas nacionales para suplementar al test de la previsibilidad en el artículo 74 CNUCCIM (BERNSTEIN y LOOKOFSKY, p.101).

89. El comentario de la Secretaría al actual art.74, nota 2, se plantea los siguientes momentos: cuando son entregados, el momento en que el comprador conoce la falta de conformidad o el momento en que es claro que la falta de conformidad no va a ser subsanada por el vendedor bajo los artículos 37, 46, 47 o 48 CNUCCIM.

90. El comentario de la Secretaría al actual art.74, nota 2, indica que muy probablemente será el lugar de entrega de las mercancías.

[...]

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Pace Law School Institute of International Commercial Law - Last updated December 28, 2001
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